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sábado, 9 de julio de 2016

UNA NUEVA ETAPA

Siempre hay un lugar, por recóndito que sea, donde una puede ser ella misma. Sin velos, sin corsés, libre...Y por eso he vuelto aquí, para sentir como el aire me golpea la cara, la brisa me enreda mis cabellos, la tierra mojada bajo mis pies, la lluvia me empapa la ropa, el mar me baña desnuda y el fuego me quema el corazón.
Porque si dejo de sentir...muero.

Gracias por regalarme tu libertad.Yo aquí me siento libre.



DAME TU LIBERTAD (Pedro Salinas)

Dame tu libertad. No quiero tu fatiga, no, ni tus hojas secas, tu sueño, ojos cerrados. Ven a mí desde ti, no desde tu cansancio de ti. Quiero sentirla. 

Tu libertad me trae, igual que un viento universal, un olor de maderas remotas de tus muebles, una bandada de visiones que tú veías cuando en el colmo de tu libertad cerrabas ya los ojos. 

¡Qué hermoso tú libre y en pie! Si tú me das tu libertad me das tus años blancos, limpios y agudos como dientes, me das el tiempo en que tú la gozabas.
Quiero sentirla como siente el agua del puerto, pensativa, en las quillas inmóviles el alta mar. La turbulencia sacra. Sentirla, vuelo parado, igual que en sosegado soto siente la rama donde el ave se posa, el ardor de volar, la lucha terca contra las dimensiones en azul. 

Descánsala hoy en mí: la gozaré con un temblor de hoja en que se paran gotas del cielo al suelo. 

La quiero para soltarla, solamente. 
No tengo cárcel para ti en mi ser. 
Tu libertad te guarda para mí. 
La soltaré otra vez, y por el cielo, por el mar, por el tiempo, veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo, te está esperando. 



sábado, 28 de mayo de 2011

VIDA / MUERTE / VIDA

Una vez más la vida me pone delante un nuevo ciclo de vida/muerte/vida, aprenderlo es algo vital para no convertirme en su víctima. No quiero, no. El ritmo de la vida es así, ya existe y oscilar y dejarnos mecer por su ritmo nos permitirá saltar cuando debemos. Hay otra manera que el sufrir y someternos, y, es prestar atención al oído interior, al ser interior. Sigámoslo. Nos indicará lo que tenemos que hacer a continuación. Usar la intuición, así aparecerá la espontaneidad, la autencticidad, que no es ser temeraria, sino dejar a un lado el ego y permitir que hable aquello que quiere hablar. No pueden ser personas externas a mi, ni complejos negativos de mi interior lo que me dicten mis ciclos ascendentes y descendentes.
Aquí estoy de nuevo con ánimo de aprender, de conocerme, de crecer, de hacerme más fuerte y más sabia.
Una vez más me refugio en mis poemas, siempre encuentro en ellos la esencia de lo que vivo, de lo que muero, de lo que sueño y anhelo.
Son dos poemas de Pedro Salinas, "La muerte de un sueño" y el amor como fuente de vida, mi sueño de amor: "Alegría de vivir".

MUERTE DE UN SUEÑO

Por ti he cogido un sueño de las manos,

o de las que parecen manos, alas.
Las he tenido entre las mías,
un año y otro año y otro año,
como se tienen las de un ser que va a marcharse,
fingiendo que es para decirle adiós,
pero con tal ternura al estrecharlas,
que renuncia a su fuga y nuestro tacto,
de adiós se nos transmuta en bienvenida.
Por ti aprendí el lenguaje
tan breve y misterioso de los sueños.

Cabría en el cristal
de una gota de agua.

Está hecho de dos letras cuyos trazos
aluden con su recta y con su curva
a la humana pareja, hombre y mujer.
"Sí" dice, sólo "sí".

Los sueños nunca dicen otra cosa.
Nos dicen "sí" o se callan en la muerte.



Estos versos de Pedro Salinas expresan una intensa alegría: ama y tiene la certeza de ser amado. No le importa que los espejos lo muestren aquí y ahora, silencioso y separado de su amada. El poeta se siente vivir en ella, allí, lejos, donde la amada, viviendo por él, habla o goza de la luz y de las flores.


QUE ALEGRIA VIVIR....

Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.

Que cuando los espejos, los espías,
azogues, almas cortas, aseguran
que estoy aquí, yo, inmóvil,
con los ojos cerrados y los labios,
negándome al amor
de la luz, de la flor y de los nombres,
la verdad trasvisible es que camino
sin mis pasos, con otros,
allá lejos, y allí
estoy besando flores, luces, hablo.

Que hay otro ser por el que miro el mundo
porque me está queriendo con sus ojos.
Que hay otra voz con la que digo cosas
no sospechadas por mi gran silencio;
y es que también me quiere con su voz.
La vida —¡qué transporte ya!—, ignorancia
de lo que son mis actos, que ella hace,
en que ella vive, doble, suya y mía.

Y cuando ella me hable
de un cielo oscuro, de un paisaje blanco,
recordaré
estrellas que no vi, que ella miraba,
y nieve que nevaba allá en su cielo.
Con la extraña delicia de acordarse
de haber tocado lo que no toqué
sino con esas manos que no alcanzo
a coger con las mías, tan distantes.
Y todo enajenado podrá el cuerpo
descansar, quieto, muerto ya. Morirse
en la alta confianza
de que este vivir mío no era sólo
mi vivir: era el nuestro. Y que me vive
otro ser por detrás de la no muerte.



De: La voz a ti debida (1933)

PEDRO SALINAS

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Poesía (V): PEDRO SALINAS-3

LA VOZ A TI DEBIDA .....de Pedro Salinas-3


¿Serás, amor un largo adiós que no se acaba?


Vivir, desde el principio, es separarse.



RAZÓN DE AMOR
VERSOS 54 A 90


¿Serás, amor
un largo adiós que no se acaba?


Vivir, desde el principio, es separarse.


En el primer encuentro
con la luz, con los labios,
el corazón percibe la congoja
de tener que estar ciego y solo un día.


Amor es el retraso milagroso
de su término mismo;
es prolongar el hecho mágico
de que uno y uno sean dos, en contra
de la primera condena de la vida.


Con los besos,
con la pena y el pecho se conquistan
en afanosas lides, entre gozos
parecidos a juegos,
días, tierras, espacios fabulosos,
a la gran disyunción que está esperando,
hermana de la muerte o muerte misma.


Cada beso perfecto aparta el tiempo,
le echa hacia atrás, ensancha el mundo breve
donde puede besarse todavía.


Ni en el llegar, ni en el hallazgo
tiene el amor su cima:
es en la resistencia a separarse
en donde se le siente,
desnudo, altísimo, temblando.


Y la separación no es el momento
cuando brazos, o voces,
se despiden con señas materiales:
es de antes, de después.


Si se estrechan las manos, si se abraza,
nunca es para apartarse,
es porque el alma ciegamente siente
que la forma posible de estar juntos
es una despedida larga, clara.


Y que lo más seguro es el adiós.

Pedro Salinas


martes, 3 de noviembre de 2009

Poesía (IV): PEDRO SALINAS-2

LA VOZ A TI DEBIDA .....de Pedro Salinas-2

Perdóname....


LA VOZ A TI DEBIDA
VERSOS 1449 A 1470

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente,
dentro de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.

Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ése que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.

Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.

Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.

Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.

Y que a mi amor entonces, le conteste
la nueva criatura que tú eras.

Pedro Salinas


lunes, 2 de noviembre de 2009

Poesía (III): PEDRO SALINAS

LA VOZ A TI DEBIDA .....de Pedro Salinas






LA VOZ A TI DEBIDA
VERSOS 388 A 424

Yo no necesito tiempo
para saber cómo eres:
conocerse es el relámpago.

¿Quién te va a ti a conocer
en lo que callas, o en esas
palabras con que lo callas?

El que te busque en la vida
que estás viviendo, no sabe
mas que alusiones de ti,
pretextos donde te escondes.

Ir siguiéndote hacia atrás
en lo que tú has hecho, antes,
sumar acción con sonrisa,
años con nombres, será
ir perdiéndote. Yo no.

Te conocí en la tormenta.
Te conocí, repentina,
en ese desgarramiento
brutal de tiniebla y luz,
donde se revela el fondo
que escapa al día y la noche.

Te vi, me has visto, y ahora,
desnuda ya del equívoco,
de la historia, del pasado,
tú, amazona en la centella,
palpitante de recién
llegada sin esperarte,
eres tan antigua mía,
te conozco tan de tiempo,
que en tu amor cierro los ojos,
y camino sin errar,
a ciegas, sin pedir nada
a esa luz lenta y segura
con que se conocen letras
y formas y se echan cuentas
y se cree que se ve
quién eres tú, mi invisible.


Pedro Salinas
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